Gómez Graterol
Cafecito Espiritual
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☕ CAFECITO ESPIRITUAL: "La plenitud de vida, que hoy admiramos con alegría en María, nos espera también a nosotros, al final de los tiempos, cuando, como dice san Pablo, Cristo Resucitado «transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso» (Flp 3,21), vistiendo lo que es corruptible de incorruptibilidad y lo que es mortal de inmortalidad (cf. 1 Co 15,54). Entonces, con nuestra carne transformada por el amor del Redentor, viviremos para siempre, en la fiesta sin fin. ¡Alabemos al Señor, que ha hecho grandes cosas en su Santísima Madre, que es también la nuestra!" (León XIV). Dios Trinidad: ¡Ilumínanos! Santifícanos, especialmente a nuestras autoridades (1 Tim 2,1-3). Hazme un instrumento de tu Amor. DIOS TE BENDIGA, GRACIA Y PAZ🤴🏻☧🕊️ ☕
¡DIOS NO SE EQUIVOCA!
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Justamente eso que está usted viviendo en este momento, Dios lo permite, no para hacerlo sufrir, sino para darle fortaleza, paciencia y sabiduría.
Aprender de los errores, dar gracias y ¡adelante!.
No olvidemos que:Yahvé observa de lo alto del cielo, ve a todos los seres humanos; desde el lugar de su trono mira a todos los habitantes de la tierra; Él, que modela el corazón de cada uno y repara en todas sus acciones. Esperamos anhelantes a Yahvé, Él es nuestra ayuda y nuestro escudo; en Él nos alegramos de corazón y en su Santo nombre confiamos. Que tu amor Yahvé nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.
Salmo 33: 13-15, 20-22
SEMILLA AGUSTINIANA
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Las costumbres no las hacen buenas más que los buenos amores. Elimínese el oro de los asuntos humanos; mejor, haya oro para que sirva de prueba para los asuntos humanos. Córtese la lengua humana, porque hay quienes blasfeman contra Dios. ¿Cómo habrá entonces quienes le alaben? ¿Qué te hizo la lengua? Si hay un buen cantor, es un buen instrumento. Tenga la lengua un alma buena: hablará el bien, pondrá de acuerdo a quienes no lo están, consolará a los que lloran, corregirá a los derrochadores y pondrá un freno a los iracundos; Dios será alabado, Cristo será recomendado, el alma se inflamará de amor, pero divino, no humano; espiritual, no carnal. Todos estos bienes son producto de la lengua. ¿Por qué? Porque es buena el alma que se sirve de la lengua. Suponte ahora la lengua en un hombre malo: aparecerán los blasfemadores, litigantes, calumniadores y delatores. Males todos que proceden de la lengua, porque es malo quien la utiliza ( Serm 311,11).P. Juan A. Cardenas
LEVANTA LA MIRADA: EL CIELO ES NUESTRA META
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María canta hoy: «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lc 1,49). La Asunción proclama que la historia humana no termina en la muerte. Aquella que creyó, sirvió y permaneció junto a Cristo participa plenamente de su victoria. María elevada al cielo nos recuerda hacia dónde caminamos.San Agustín contempla a María como discípula antes que como madre: fue bienaventurada porque acogió a Cristo primero en la fe (De sancta virginitate, 3). El Catecismo enseña que su Asunción es una anticipación de la resurrección de los demás cristianos (CEC 966). En María contemplamos nuestra propia esperanza.No vivas como si esta tierra fuera tu destino definitivo. Ama, trabaja, sirve y lucha por el bien, pero con los ojos puestos en la eternidad. María nos recuerda hoy que una vida entregada a Dios no termina en una tumba: termina en sus brazos.P. Fr. Juan Alberto Cárdenas Ruiz, OSA
PALABRAS DEL SANTO PAPA LEÓN XIV (Lc 1,39-56)
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La liturgia de esta fiesta de la Asunción nos ha propuesto el pasaje evangélico de la Visitación. San Lucas transmite en esta página la memoria de un momento crucial en la vocación de María. (…) El Magníficat, que el Evangelio pone en labios de la joven María, irradia ahora una luz que ilumina su historia. En este día, el del encuentro con su prima Isabel, se contiene el secreto de cualquier otro día, de cualquier otra época. Y las palabras no son suficientes; es necesario un canto, que la Iglesia sigue entonando cada día, al atardecer, «de generación en generación» (Lc 1,50) El canto de María, su Magníficat, refuerza en la esperanza a los humildes, a los hambrientos, a los siervos diligentes de Dios. Son las mujeres y los hombres de las Bienaventuranzas, que ya ven lo invisible aun estando en la tribulación: los poderosos derribados de sus tronos, los ricos con las manos vacías, las promesas de Dios realizadas. Se trata de experiencias que todos, en cada comunidad cristiana, deberíamos poder decir que hemos vivido; que parecen imposibles, pero en ellas se sigue revelando la Palabra de Dios. Cuando nacen los vínculos con los que nos oponemos al mal con el bien, a la muerte con la vida, entonces vemos que con Dios no hay nada imposible (cf. Lc 1,37). (Papa León XIV, Omelia, 15 de agosto de 2025)